Quizá el tiempo y la vida te vuelven reflexivo, o quisquilloso, o solamente viejo y contrariador. Pero es una decisión importante no dejar que te de lo mismo, que no te pasen por el costado ciertas cuestiones socialmente aceptadas que hacen ruido, que no están bien. Desenmascararte. Apagar las luces y los ruidos. Instrospectar. A veces es complicado, no siempre se encuentra algo. A veces el afuera es tan molesto que te deja sordo, sordo hasta para escucharte a vos mismo. A veces hasta te hacen creer que no tenés tiempo, obviamente sí lo tenés para rastrear las ofertas del Black Friday o anestesiarte con las tramas de una serie de Netflix. Pero no tenés tiempo para vos. Es peligroso. Es peligroso que pienses, es peligroso estar alerta. Es peligroso no pertenecer, ser raro, estar al margen, que te importen cosas distintas de las que importan a la mayoría.
Siempre es más fácil decir que sí, quedarte callado para que el asado no te caiga mal. Tomarte un porrón con los pibes y no pensar.